
Insomnio y leche
Escrito por rommel 23 de March de 2006Algunos teólogos afirman que los rigores del infierno pueden reducirse a uno solo: el de no ver a Dios. Más o menos lo mismo puede decirse del insomnio: todos sus rigores se reducen a uno solo: el de no poder entregarse al sueño paradisíaco.Abundan los remedios contra este mal que suele asociarse con los sinsabores de la vida urbana, con la angustia, con el estrés, con la falta de ejercicio y con la abundancia de preocupaciones. De acuerdo con recientes estudios, el más antiguo de estos remedios, contar ovejas, tiene grandes ventajas y una gran desventaja. Las ventajas son dos: es gratis, y, pase lo que pase, es inocuo; puede administrarse cuantas veces sea necesario sin causar ningún mal, aunque cabe suponer que existe la posibilidad de que, al cabo de cierto número de ovejas, el insomnio pueda morirse de aburrimiento. La desventaja, dicen los científicos, es que no tiene ni la menor eficacia. Sencillamente, las ovejas saltando la cerca no cura el insomnio, sin importar su número.
Existe todo un cóctel de medicamentos que prometen aliviar el insomnio y que, efectivamente, lo alivian, pero las consecuencias a largo plazo pueden ser devastadoras para el sistema nervioso, por no hablar del presupuesto familiar. Su uso prolongado puede provocar la pérdida de la memoria y una serie de trastornos que, a decir verdad, nadie puede prever del todo.
A medio camino entre las ovejas y la farmacopea, hay esperanza para los insomnes, la esperanza proviene, si no de las ovejas, sí de las vacas. Y es que posiblemente la mejor manera de curarse un insomnio sea tomarse un buen vaso de leche antes de dormir. Ese vaso contiene, entre otros aminoácidos, simiente triptofán como para provocar una reacción letárgica en un adulto.
Cualquier persona que deba un sueño reparador y profundo al triptofán que se haya en un simple vaso de leche, comprenderá fácilmente el sentido último de la expresión ” vaca sagrada”.

