
Estoy en uno de estos días…
Saturday, 4 de March de 2006
“Estoy en uno de estos días en que he convertido mi vida en un puente y el pasado y el futuro están detrás y delante de mí respectivamente y el tiempo corre murmurando como el cauce de un arrollo manso, cantarino, con sus dichas y sus penas con sus alegrías y sus tristezas.
Soy un puente tranquilo, en paz, demorado y mi imagen en el espejo del fluir del tiempo cristalino me devuelve la mirada, a veces el viento de la duda me borra, pero vuelvo siempre a aparecer con la mirada infinita del reencuentro. Soy la unión del ayer y del mañana, con mi tendido de madero y de camino, mi barandal y mis preguntas, mi sueño y mi contemplación.
Hubo tiempos de andar sin reposo y tiempos vendrán de marcha. Hoy, la espera el suspendido entendimiento de mi vida. Somos puentes diarios y posibles, somos camino y tierra firme sobre el cauce y el viaje de los instantes puentes viejos, puentes que sobreviven, camino atrás y senda abierta por delante, para dentro de muy pronto, continuar en la distancia la huella de nuestros pasos peregrinos, aventajando en la ilusión del devenir, con nuestras tendidas sombras creadas por el sol poniente a nuestra espalda, que echa una ojeada sobre el hombro iluminando y calentándonos el viaje del mañana”.
“Estoy en uno de estos días en que he convertido mi vida en un puente y el pasado y el futuro están detrás y delante de mí respectivamente y el tiempo corre murmurando como el cauce de un arrollo manso, cantarino, con sus dichas y sus penas con sus alegrías y sus tristezas.
Soy un puente tranquilo, en paz, demorado y mi imagen en el espejo del fluir del tiempo cristalino me devuelve la mirada, a veces el viento de la duda me borra, pero vuelvo siempre a aparecer con la mirada infinita del reencuentro. Soy la unión del ayer y del mañana, con mi tendido de madero y de camino, mi barandal y mis preguntas, mi sueño y mi contemplación.
Hubo tiempos de andar sin reposo y tiempos vendrán de marcha. Hoy, la espera el suspendido entendimiento de mi vida. Somos puentes diarios y posibles, somos camino y tierra firme sobre el cauce y el viaje de los instantes puentes viejos, puentes que sobreviven, camino atrás y senda abierta por delante, para dentro de muy pronto, continuar en la distancia la huella de nuestros pasos peregrinos, aventajando en la ilusión del devenir, con nuestras tendidas sombras creadas por el sol poniente a nuestra espalda, que echa una ojeada sobre el hombro iluminando y calentándonos el viaje del mañana”.



